martes, 15 de julio de 2025

lunes, 14 de julio de 2025

Miroir morne

 Uso de alguna manera a mis ojos y miro sin un referente específico, veo que hay un ambiente de incertidumbre, de un aire como denso y pesado sin alterar mucho el calor ni el color de la realidad.

¿Sé insistente puede que se dé?

¿Dónde la sonrisa de un gato?

A pesar de mis ojos, la visión la pretendo verosímil no obstante sus límites, no obstante el silencio que presencia en la búsqueda inconclusa de qué es la incertidumbre, de un para qué la incertidumbre independiente de su urgencia a la sensibilidad, al llanto en sí... a propósito del paso de los días llevando lágrimas ajenas, comprimidas y rotas como propias.

Una parálisis al corazón, a su latir, al no pode ser la palabra dicha y tener la dicha en la búsqueda de qué es la felicidad, palabra tan evasiva y efusiva, y a veces ausente de un motivo real, un siguiente éxito un siguiente fracaso.

¿Sé intrépido, la montaña no vendrá a ti?

Rito gestual al escribir Olga Orozco y la piedra en la mano para tapar "esa larga fisura por donde te fuiste" no como un gran error. Otro rito leer a Alejandra, es el diario de Pizarnik un poema un poco extenso.

La mezcla de la lágrima y el brillo de su ser es una sonrisa fértil en una mañana alegre en un despertar con ansias de respirar tu aire contaminante me dices amor y así tu vacío es inmenso, miroir morne (espejo triste) en el que me observo sin reflejo, mourir morne (morir sombrío) es lo esperado ineludible, inefablemente.

14072025-18:00

quinCHE


RISCO

 Un día, cualquier lunes, algunas sensaciones inocuas a la vez que desconocidas; un odio casi fulminante ante no sé qué de la no sé cuándo. Reconozco algunas causas mas no sus razones, inherentes a la necesidad de la misma naturaleza del podrecer, pieles de fuego que se requieren para disfrazar la ausencia de la calidez humana. Se reencuentra poco a poco la rutina y se asienta un poco la rebeldía -una revolución en pausa-. Un acicalarse sin muchas perspectivas de un día de sol. Un saberse mejor pero desconocido en sus actos, perversos en cierta medida, contra los que nada de esta melancolía inventada conocen ni merecen. La misión: reestablecer la alegría del niño que miraba con asombro las infinidades expuestas por medio de las luces de las estrellas -en ocasiones sin existencia-.  A veces me pregunto ¿Qué será ser una constelación? A lo mejor ya lo somos o lo fuimos o lo seremos. Me enerva mi propia postergación de acciones, me entristece el desperdiciar del tiempo y el anhelo infundado pero pesado del retroceso del mismo. ¡Vamos! ya está cerca el risco... lo que sí desconozco es su dirección de ascenso o descenso. 

14072025-9:35

QuinCHE