EMPEZANDO EL OCASO
Vi venir aquella derrota,
parecía que era casi de día.
Una mañana casi tarde muy oscura,
aparecen las letras del ocaso
sin reparo ni lamento solo filo.
Una ilusión radiante, aún, un sueño presente.
Qué más me da si de las letras nada puede quedar...
Solo quemar en el suplicio del sumiso vivir,
un delirante, fugaz y rapaz pensamiento,
todo me lleva ineludiblemente a escribir.
Nada más que escribir, como un respirar,
pues, a veces es casi que inconsciente.
Remedio de mi enferma alma...
quinCHE
No hay comentarios:
Publicar un comentario