jueves, 11 de septiembre de 2025

PREGUNTÉ

Pregunté a mí mismo, sobre el fundamento de mis acciones y terminé en llanto, en un llanto ahogado, ahogado en mis lágrimas que saben a hiel y congela la piel. Quiero estudiar la anatomía de la melancolía, hacer una fenomenología de la anatomía de la melancolía o de la autonomía de la melancolía, o solo saber vivir mi melancolía al menos reconocer su causa y así vivirla sin peso de deterioro pero con toda la angustia. 

Pregunté a mí mismo, en un lenguaje desconocido, recién inventado por seres de otros mundo, sin saberse si para convencer o confundir, aunque terminan siendo lo mismo. Era un lenguaje que no remitía a algo concreto, su ser era el vacío, su esencia la nada, su fundamento el sinsentido. Era como el lenguaje del silencio. El sonido de una eterna caída sin retorno. Y a pesar de ello era el lenguaje con el que interpretaba el mundo para darle colores ausentes y brindarle brillos negados por la sombra de los restos óseos de inventores antiguos, hoy algunos santos otros herejes. 

Pregunté a mí mismo y ni yo mismo me encontré. Solo vi pasar sombras que se llevaban parte del piso de un mundo en el que me sostengo sin sustento. En el que la sed se sacia viendo vasos vacíos. 

11092025-1:52

quinCHÉ

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